Amarguras
Cuatro fotografías de una Dolorosa dentro de una caja china y una frase de su padre: «Ya que a mí no me haces caso, ¿serías capaz de negárselo a Ella?». Así empezó lo que hoy es el himno oficioso de la Semana Santa de Sevilla.
Las fuentes no se ponen de acuerdo en la fecha exacta de la firma: unas dan el 14 de marzo de 1919 y otras el 19. La discrepancia viene de los propios documentos del archivo de la hermandad.
- Compositor
- Manuel Font de Anta
- Año
- 1919
- Dedicada a
- María Santísima de la Amargura
- Hermandad
- Pontificia y Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Silencio y María Santísima de la Amargura, Sevilla
- Estreno
- Sevilla, Domingo de Ramos de 1919, por la Banda Municipal
- Formación
- Banda de música
- Grabada por
- La Oliva de Salteras, Soria 9, Banda de Guillena
Todo empezó con un envío. Manuel Font Fernández de la Herranz mandó a Madrid, a la casa donde vivían sus hijos, una caja china de marfil con cuatro fotografías del rostro de la Virgen de la Amargura y una nota que no dejaba escapatoria: «Ya que a mí no me haces caso, ¿serías capaz de negárselo a Ella?».
Manuel Font de Anta tenía treinta años y no era un compositor de marchas al uso. Había estudiado en Sevilla, en Madrid, en París y en Alemania, y estaba más cerca de la música sinfónica de su tiempo que de las bandas militares de las que venía el repertorio cofrade. Se puso al piano y escribió algo que él no llamó marcha, sino otra cosa.
Un poema sinfónico en forma de marcha
Así la tituló en la partitura: «Amarguras. Poema sinfónico en forma de marcha fúnebre». La firmó en Madrid en marzo de 1919 y la dedicó a la hermandad de San Juan de la Palma.
Y la escribió en plural. No «Amargura», por la Virgen, sino «Amarguras», por todas: había perdido a su madre poco antes, España venía de años revueltos, y varios biógrafos leen la pieza como algo bastante más personal que un encargo cumplido.
Lo que cuenta la partitura
Font de Anta hizo algo poco habitual: dejó escrito, en la propia partitura, qué había querido contar en cada parte. El guion literario sitúa la escena en la calle de la Amargura, cuando Jesús carga la cruz y se encuentra con su madre.
La estructura es la clásica: introducción, marcha, dos tríos, reexposición, saeta y coda. Lo que no es clásico es el peso de esa saeta, que suele salir por la trompeta con sordina y que rompe el discurso justo antes del final, donde vuelve el tema principal con toda la banda.
El estreno y lo que vino después
Se estrenó el Domingo de Ramos de 1919, detrás del palio de la Amargura, bajo la batuta de su padre. Aquel mismo año la hermandad estrenaba también la túnica de rocallas de Rodríguez Ojeda, así que el Domingo de Ramos de 1919 fue de los que se recuerdan.
Un siglo después, «Amarguras» suena cada año en el pregón de la Semana Santa de Sevilla y se ha convertido en lo más parecido a un himno que tiene la fiesta, aunque nadie la haya declarado tal. La han grabado decenas de bandas y hasta la Filarmónica de Londres, en la banda sonora de la película «Semana Santa» de Gutiérrez Aragón.
Su autor no llegó a verlo. Manuel Font de Anta fue asesinado en Madrid en 1936, en un registro que no iba dirigido a él.
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