Fotografía de archivo
Santísimo Cristo de las Siete Palabras
Un catedrático de piano, discípulo de Turina, que había escrito para el NO-DO y para zarzuela, decidió en 1955 que una marcha procesional no tenía por qué construirse como se venía construyendo. Y usó una forma tomada de la música de concierto.
- Compositor
- Antonio Pantión Pérez
- Año
- 1955
- Dedicada a
- Santísimo Cristo de las Siete Palabras
- Hermandad
- Hermandad de las Siete Palabras, Sevilla
El título aparece recogido de formas distintas según la fuente: «Santísimo Cristo de las Siete Palabras», «Cristo de las Siete Palabras» o simplemente «Siete Palabras». Algún catálogo llega a agruparla con la otra marcha que Pantión escribió ese mismo año, Nuestra Señora de Montserrat, bajo una entrada conjunta. Aquí se usa el título completo que recoge la base de datos de referencia.
Desde principios de siglo, la marcha procesional andaluza tenía un molde. Lo había fijado Manuel López Farfán y funcionaba: introducción, primer tema, fuerte de bajos y trío final. Casi todo el repertorio de cincuenta años cabe en ese esquema, incluidas varias de las marchas de este mismo fichero.
A mediados de los cincuenta empieza a romperse. Y el nombre propio de esa ruptura es Antonio Pantión.
El rondó
Pantión no venía de la banda militar, que era la cantera habitual del género. Venía del piano y del conservatorio. Era catedrático en Sevilla, había estudiado en Madrid con Joaquín Turina, Conrado del Campo y Emilio Vega, y había escrito zarzuela y música de capilla.
Con esa formación traía otras herramientas. La que lo distingue es el rondó: una forma en la que un tema principal vuelve una y otra vez, separado por episodios contrastantes. No es un invento suyo, es una estructura clásica de la música de concierto. Lo nuevo fue meterla en una marcha de Semana Santa.
El efecto es distinto de oír. Donde el esquema de Farfán avanza por bloques hacia el trío, el rondó de Pantión gira: te devuelve al mismo sitio y cada vuelta suena distinta por lo que ha pasado en medio.
Esta marcha de 1955 es la obra que los estudios sobre Pantión usan para explicar ese estilo.
Poco grabada para lo que es
El catálogo recoge solo cuatro grabaciones. Para una marcha de un compositor de primera fila, dedicada a una hermandad histórica y con medio siglo largo de vida, son muy pocas.
La primera es de 1971, por la banda del Soria 9, en un disco titulado precisamente Nuevas marchas de la Semana Santa de Sevilla. Dieciséis años después de escrita seguía considerándose nueva.
Quién fue Pantión
Antonio Pantión Pérez nació en Sevilla en 1898 y murió en 1974. Aprendió música de su padre, Diego Pantión, y ocupó durante años la cátedra de piano del Conservatorio de Sevilla.
De sus aulas salieron Manuel Castillo, que sería uno de los compositores españoles importantes de la segunda mitad del siglo, el pianista flamenco Arturo Pavón y José Romero.
Para la Semana Santa dejó una docena larga de marchas, entre ellas Jesús de las Penas (1943), Nuestra Señora de Montserrat (1955), Nuestra Señora de los Ángeles (1960) y Tus Dolores son mis Penas (1970).
Un detalle para escuchar con la anterior
Merece la pena oírla seguida de Cristo de la Expiración, de Beigbeder, que está en este mismo fichero. Beigbeder, en 1921, ya usaba su tema introductorio como separador entre secciones en vez de dejarlo como puerta de entrada.
No es un rondó y no consta relación entre ambos. Pero puestas una detrás de otra, se oye que la idea de hacer volver un tema para articular la obra estaba en el aire treinta años antes de que Pantión la formalizara.