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Todo lo que suena en la Semana Santa
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«Prefieren contar con formaciones de Sevilla y no de fuera, aunque suenen igual o mejor»

Cádiz tuvo banda de música propia, la perdió y ha tardado décadas en recuperarla. Cuando en 2024 se abrió el proyecto, se apuntaron ochenta personas en catorce días. Manuel Jesús Castro Gomila la dirige, compone y sigue tocando en La Oliva de Salteras: desde esos tres sitios cuenta cómo se construye una banda desde nada y qué parte del oficio no se cuenta nunca.

Por Guillermo Pérez · 7 de septiembre de 2026 · Cádiz · 14 min de lectura

Sigue a Manuel Jesús Castro Gomila@manu.turk

«Prefieren contar con formaciones de Sevilla y no de fuera, aunque suenen igual o mejor»
Foto: Cedida por el entrevistado
La banda que Cádiz no tenía

La Banda de Música Ciudad de Cádiz se puso en marcha en 2024. No es la primera de la ciudad: hubo una banda municipal dirigida por Eduardo Escobar de Rivas, autor de «Ecce Homo», que todavía suena en la Semana Santa gaditana. Aquella formación desapareció y después hubo otros intentos, como Gades y Maestro Escobar. Al abrirse las inscripciones llegaron ochenta en catorce días. Debutó en el ECCO y salió por primera vez en Semana Santa este año, el Jueves Santo, con la Hermandad de Medinaceli, acompañando a la Virgen de la Trinidad, que hasta entonces nunca había llevado música.

G.P.Compás Cofrade nace mirando al eje Sevilla–Jerez–Cádiz, y esta es la primera pieza que hacemos desde Cádiz. Para quien no te conozca todavía: ¿quién es Manuel Jesús Castro Gomila?

M.J.Pues soy Manuel Jesús Castro Gomila; soy músico, director y compositor. Apasionado de la música de banda y del folclore de nuestra Andalucía. Empecé desde la adolescencia, con la ilusión de tocar tras de mi Virgen del Buen Fin y poco a poco, la música se ha ido convirtiendo en una parte fundamental de mi vida. He tenido la suerte de poder vivirla desde distintos puntos de vista, como músico, director y compositor, tres facetas dentro de la música, pero que disfruto muchísimo cada una a su manera.

Y por supuesto siendo de Cádiz, nuestra Semana Santa, nuestras bandas y toda la cultura musical que tenemos en Andalucía ha influido mucho en mí. La música cofrade forma parte de mi identidad y de mi cultura y para mí es un privilegio poder aportar mi pequeño granito de arena al patrimonio de nuestra Semana Santa. Actualmente soy músico de La Oliva de Salteras, director de la Banda Juvenil de la Puebla del Río y director de la Banda de Música Ciudad de Cádiz.

G.P.Cádiz tiene una Semana Santa importante y no tenía banda de música propia. ¿Por qué crees que hubo que esperar hasta 2024?

M.J.Creo que Cádiz no es solamente una ciudad con una Semana Santa importante, sino que es una ciudad tremendamente rica en el arte y especialmente en la música. Tenemos una tradición musical enorme y una forma muy particular de vivir y entender la música. De hecho, Cádiz sí tuvo una banda de música propia, la banda municipal que estuvo dirigida por Eduardo Escobar de Ribas, aunque con el paso de los años esa formación terminó desapareciendo. Por eso más que crear algo completamente nuevo, creo que lo que estamos haciendo ahora es retomar y recuperar una parte de nuestra historia musical de Cádiz. Y en 2024 fue el momento en el que se dieron las circunstancias y la ilusión necesaria para recuperar este proyecto que tanta falta hacía en nuestra ciudad.

G.P.Ochenta inscripciones en catorce días. ¿Qué te encontraste cuando tocó convertir esa lista en una banda?

M.J.Pues la verdad que fue una auténtica locura, ochenta inscripciones en tan solo catorce días te hacen darte cuenta de las ganas que había en Cádiz de que este proyecto saliera adelante. Pero la realidad es que esas inscripciones fueron un punto de partida, pero no significaban que tuviéramos ochenta músicos preparados para incorporarse directamente a una plantilla. Había gente que quería informarse, personas que no tenían instrumentos o los conocimientos musicales necesarios, y también muchos músicos gaditanos que ya estaban tocando en bandas de otros puntos de la provincia, algo comprensible porque en nuestra ciudad no contábamos con dicha formación. Y muchos de ellos necesitaban mantener sus compromisos hasta comprobar que este proyecto era algo realmente oficial y estable. Aún así, de esas ochenta inscripciones, salió una parte importante de los músicos que forman hoy la banda y después se han ido incorporando más compañeros.

G.P.Del primer concierto en el ECCO a salir por primera vez a la calle esta Semana Santa. ¿Qué salió como esperabas y qué no?

M.J.Creo que desde aquel primer concierto en el ECCO la banda ha ido incluso superando las expectativas en las distintas actuaciones que hemos tenido. Evidentemente, como director y profesional en la música, sé que tenemos muchos puntos que mejorar y somos conscientes de ello, pero creo que el balance hasta ahora ha sido siempre positivo.

Si tengo una espinita clavada, es precisamente el que considero, sin menospreciar a ninguna de nuestras otras hermandades, el día más importante para nuestra formación, el Jueves Santo en Cádiz. Era nuestro estreno en la Semana Santa de nuestra ciudad y además lo hacíamos de la mano de la Hermandad de Medinaceli, acompañando a la Virgen de la Trinidad, que era la primera vez que llevaría acompañamiento musical en su historia en la Semana Santa. Por un cúmulo de circunstancias, creo que aquel día no se pudo demostrar realmente todo lo que la banda podía ofrecer. Pero también estos momentos forman parte de nuestro camino. Nos quedamos con lo aprendido, con el cariño de la Hermandad y con más ganas para un próximo Jueves Santo.

G.P.¿Qué repertorio quieres para la Ciudad de Cádiz? ¿Se puede tener un sonido propio desde el primer año?

M.J.Quiero un repertorio bastante variado, pero siempre teniendo muy en cuenta nuestra tierra y su patrimonio. Me gustaría recuperar marchas que se están olvidando, interpretar grandes clásicos y también apostar por compositores y marchas más actuales. Creo que ahora mismo nos viene bien este tipo de repertorios para tener más posibilidades en futuros contratos.

Y sobre lo de un sonido propio desde el primer año, creo que sería demasiado ambicioso decir que ya lo tenemos. No digo que no se pueda. Pero haría falta una plantilla completamente profesional para ello. Pero con la mayoría amateurs, un sonido propio se consigue con tiempo y con mucho trabajo. Nosotros estamos empezando a construirlo ahora, y creo que poco a poco, con constancia y muchas horas, iremos encontrando nuestro camino.

G.P.Eres gaditano, te formaste en la Banda Pedro Álvarez Hidalgo y sigues siendo músico de La Oliva de Salteras. ¿Qué te da tocar en una banda y qué te da dirigir otra?

M.J.Soy de Cádiz, nací allí y viví muchos años en la ciudad, hasta que la familia creció y mis padres tuvieron que mudarse al barrio vecino del Río San Pedro, que pertenece a Puerto Real.

Me formé en la Banda de Música Pedro Álvarez Hidalgo de la mano de F. Javier Valle Alcedo, luego estudié de forma más académica en el Conservatorio Manuel de Falla de Cádiz y posteriormente en el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla.

Entrar en La Oliva de Salteras fue cumplir un sueño, porque es una de las bandas que tenía como referente desde que empecé en este mundillo. Allí disfruto muchísimo de la calidad musical, de los repertorios sinfónicos y de los sitios tan privilegiados en los que tenemos la suerte de tocar.

Pero mi función allí es muy diferente a la que tengo en la Banda Ciudad de Cádiz. Como músico en la Oliva, mi responsabilidad es interpretar bien mi papel, tal y como lo entiende el compositor y como nos lo pide el director. Como director en Ciudad de Cádiz, hay mucho más trabajo detrás que muchas veces no se ve. No es solo preparar ensayos y conciertos o conseguir que la banda suene bien, también está el trabajo de transmitir la música, hacer que los músicos entiendan lo que están tocando, buscar repertorio adecuado, solucionar problemas de plantilla, de afinación y, sobre todo, estar pendiente de los propios músicos. Al final somos personas y hay días en los que los problemas personales también afectan a la hora de tocar, y creo que el director tiene que saber estar ahí. Y todo se magnifica en una banda que acaba de dar sus primeros pasos.

G.P.En 2022 decías que Cádiz era más abierta a lo de fuera y Sevilla más local. ¿Lo sigues pensando?

M.J.Sí, sigo pensándolo. Desde que vivo en Sevilla, estoy dentro de una formación sevillana y tengo amigos cofrades sevillanos, son muchas las veces que les he escuchado con tono despectivo, que prefieren contar con formaciones de Sevilla y no de fuera, aunque suenen igual o mejor.

Creo que en Cádiz, musicalmente, siempre hemos sido bastante abiertos a lo que viene de fuera. Nunca se les han puesto límites a las fronteras, y se ve con buenos ojos que vengan bandas de Málaga, Córdoba, Sevilla, Huelva, incluso de lugares como Campo de Criptana o León. Es algo que creo que enriquece mucho.

G.P.«Dios te Salve, Rocío» es probablemente tu marcha más conocida. ¿Cómo nació y por qué crees que ha calado?

M.J.La verdad es que «Dios te Salve, Rocío» es, hasta ahora, la marcha por la que más se me conoce, y nació de una manera bastante peculiar. Fue durante la pandemia, cuando no podíamos salir, y yo, que soy bastante jartible con la Semana Santa, me puse a ver vídeos de la Semana Santa de Sevilla del año anterior. Y apareció Ella en la pantalla.

Me quedé completamente prendido y empecé a buscar vídeos de Rocío, hasta que sentí la necesidad de hacerle una marcha. Tanto fue así que la terminé en solo tres días, algo que en mí no es nada habitual, porque normalmente tardo bastante más. Pero en aquella ocasión todo salió con muchísima facilidad, y así nació «Dios te Salve, Rocío».

Creo que ha calado por varios motivos. Después de la pandemia había muchas ganas de volver a vivir la Semana Santa y también de escuchar cosas nuevas. La Banda de la Cruz Roja, también tuvo mucho que ver en su difusión, especialmente por la repercusión que empezó a tener la banda en las plataformas digitales. Y, por supuesto, creo que el hecho de que la marcha esté dedicada a la advocación del Rocío y contenga ese guiño de la Salve Rociera, hace que conecte mucho con el oyente.

G.P.Acabas de componer «Reina de Gerena Coronada». ¿Qué cambia cuando escribes para una coronación y no para una Semana Santa cualquiera?

M.J.Mi intención cada vez que me encargan una composición es intentar hacer algo que encaje con la idiosincrasia de la hermandad y con el estilo de su titular. Para eso hago un pequeño trabajo de investigación. Conozco su historia, la de la imagen, lo que significa para sus devotos, veo vídeos, escucho las marchas que ya tenga dedicadas… intento conocer qué transmite.

Para mí es importante que la música nazca pensando en la imagen y no al revés. Hay veces que primero se compone una obra según los gustos o el momento personal del compositor y después se dedica a una imagen. Yo intento hacerlo de otra manera, conocer primero a quién va dedicada y componer desde ahí, intentando que haya una verdadera devoción detrás.

Todo esto lo he llevado también a «Reina de Gerena Coronada», aunque aquí había un factor diferente. La marcha tenía que hablar de un momento muy concreto, y además de un acontecimiento muy especial, de júbilo y glorioso como es una coronación, que no solo marca la historia de una hermandad, sino la de todo un pueblo.

G.P.De «A la Madre de Dios del Reposo» explicaste que tiene cinco partes, con un pasaje afandangado que guiña a Valverde y un final construido sobre el himno de la Virgen. ¿Sueles trabajar así, con la estructura pensada antes de escribir?

M.J.La verdad es que no suelo pensar en la estructura antes de empezar. Creo que tengo bastante interiorizado el modelo de marcha que se hace actualmente y la estructura va saliendo de forma natural.

En la marcha «A la Madre de Dios del Reposo», por ejemplo, el final basado en el himno de la Virgen fue una petición de la propia hermandad, pensando en que pudiera ser cantado. Sin embargo, el fandango fue una idea mía y decidí incorporarlo a la marcha. Todo viene, como comentaba antes, del trabajo que hago detrás de una composición. Informarme sobre la imagen, la advocación, lo que transmite y también sobre el lugar al que pertenece. De ahí que el principio sea más dulce, después más alegre y que aparezca un fandango tan ligado a Valverde del Camino.

Como anécdota, en una radio local comentaron que parecía que había hecho un auténtico trabajo de investigación, parecía que era valverdeño de cuna, porque la marcha representaba muy bien tanto a la Virgen como a Valverde. Y para mí, sinceramente, eso es lo que demuestra que se ha hecho un buen trabajo.

G.P.Compones y diriges. ¿Escribes distinto desde que estás delante de una banda?

M.J.Sí, la composición me enseña a dirigir y la dirección me enseña a comprender la composición.

Cuando empecé a componer tenía otra mentalidad. Pensaba que poner figuraciones más rápidas o más complejas hacía que la composición fuera mejor, sin pensar tanto en las tesituras, en el conjunto o incluso en si era factible tocarla en la calle.

Tanto seguir formándome musicalmente como dirigir me han ayudado mucho a cambiar esa visión. Ahora pienso más en el músico que tiene delante la partitura. Si por ejemplo pongo a las trompetas constantemente en un registro muy agudo, sé que las voy a cansar, y además probablemente después tengan que tocar otras muchas marchas y durante muchas horas. Al final, una dificultad puesta simplemente por demostrar lo que puedes hacer no aporta nada si termina perjudicando la interpretación.

G.P.Se habla mucho de bordados, de imaginería y de horarios, y poco de quién hace la música. ¿Qué te gustaría que se entendiera mejor de tu trabajo?

M.J.La realidad es que hoy en día se hace muchísima música. Es verdad que, comparándolo con el mundo del bordado o de la imaginería, la música está mucho más activa en ese sentido. No todas las semanas se bendice una imagen nueva, pero sí se pueden estrenar varias marchas en una misma semana. Y claro, esa avalancha de estrenos hace que sea prácticamente imposible conocerlas todas y, mucho menos, conocer quién está detrás de cada una.

Y creo que aquí también influye mucho el nombre del compositor. En este mundillo, tener un nombre tiene bastante peso. Si una marcha es de un compositor reconocido, probablemente tendrá más difusión en medios y redes, incluso llegando a titularse cosas como «Así suena la nueva marcha de X», poniendo el nombre del compositor por delante de la propia obra.

Deberíamos valorar más la obra por lo que es y no únicamente por quién la firma.Manuel Jesús Castro Gomila

Y creo que también tenemos que ser conscientes de que tener un nombre no significa que todo lo que haga tenga que gustar, igual que no tener todavía ese reconocimiento no significa que no puedas hacer obras impresionantes. Hay compositores que quizás no tienen todavía el mismo peso mediático y hacen una música extraordinaria, pero desgraciadamente no reciben la misma atención. Al final, creo que deberíamos intentar valorar más la obra por lo que es y no únicamente por quién la firma.

G.P.¿Hay algo que nadie te haya preguntado nunca y que te apetezca contar?

M.J.Creo que cuando alguien piensa en el mundo de la música, solo piensa en cosas bonitas y positivas. Pero jamás nadie me ha preguntado: ¿realmente es bonita la vida de un músico de banda?

Aparte del gran sacrificio, de la cantidad de horas y de tener que trasladarse a ensayar en cualquier época del año, a veces existe una competitividad que, sinceramente, me parece muy triste. Hay gente más preocupada por quedar por encima del otro o por intentar tirar por tierra el trabajo de los demás, en vez de ver lo que tienen que mejorar y seguir creciendo, o simplemente respetar a formaciones que no están a tu mismo nivel, pero que no por ello se merecen que las critiques por redes sociales, foros o en reuniones con hermandades. Está claro que tocar en determinados sitios, tener determinados contratos o conseguir ciertas cosas es un aliciente y todos queremos crecer, pero creo que hay que saber dónde está el límite y no perder de vista por qué estamos aquí.

Personalmente, la música me está dando experiencias que jamás habría imaginado y me está haciendo cumplir muchos sueños. Pero si me preguntas con qué me quedo de estos veinte años en la música, no te diría un concierto concreto, ni un sitio concreto, ni siquiera una marcha. Te diría las personas. Los amigos que me ha dado la música son hoy parte de mi vida, muchos se han convertido en familia y para mí son fundamentales. Y creo que, por encima de cualquier logro, eso es de lo que más agradecido estoy a la música.

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