Una magna llena de historia
Pedro Estepa estuvo el 10 de octubre en la Magna de Arcos de la Frontera: once pasos, once formaciones musicales y una ciudad que, a su juicio, ha escrito una página con letras de oro en el mundo cofrade.
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Arcos de la Frontera, 10 de octubre. El sol se divisaba al final de la Corredera mientras, desde la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, salían una a una las hermandades a la Plaza del Cabildo, al filo de la media tarde.
De la Borriquita a los Dolores, del Nazareno a la Vera Cruz, los sonidos musicales que las acompañaron amenizaban una atmósfera única y soñada. Siglos de historia en las hermandades que cerraban la procesión se conjugaban con la manera de interpretar la religiosidad popular de las hermandades de reciente creación, que la abrían.
El Callejón de las Monjas o la Corredera dibujaban un paisaje ante el que el público no habituado a la Sierra de Cádiz y a la magnitud de los pueblos blancos parecía una esponja, sin querer perder detalle de lo que ocurría. Esa unión perfecta hizo que la procesión no sufriera un retraso considerable, y fue la nota más positiva de lo vivido aquel día.
La bendición del Nazareno a su entrada o la dificultosa entrada del Señor de la Vera Cruz fueron momentos que, con el paso del tiempo, valoraremos los que tuvimos la suerte de vivirlos. En lo musical, formaciones como la Redención de Córdoba, Ecce Mater de Cádiz o el Nazareno de Arahal sorprendieron al gran público por su calidad interpretativa. A ellas se sumaban otras ya conocidas, como Santa María Magdalena de Arahal, La Sentencia de Jerez o Maestro Dueñas de El Puerto de Santa María, con su alto nivel durante toda la procesión.
La agrupación Lágrimas de Dolores, de San Fernando, abrió la comitiva en la carrera oficial. Fue una procesión sobresaliente en todos los aspectos, con un papel destacado de la música, que por desgracia queda denostada por cierto sector cofrade.
Más de una semana después, Arcos ha escrito una página con letras de oro en el mundo cofrade. Arcos sigue creciendo en hermandades y cofradías, y no solo por su entorno, sino por la calidad de sus imágenes y el patrimonio humano que atesora esta rica ciudad de la provincia de Cádiz.
Pedro Estepa es estudiante de Periodismo, jartible cofrade y vividor de lo andaluz, aunque español de pura raza. Las opiniones expresadas en esta columna son suyas y no representan la línea de Compás Cofrade.