Nuestra Señora de las Angustias · Foto: Marcos A. Amat
Al pie de la Cruz
La escribió con dieciocho años y se la dedicó a la Virgen de las Angustias de su Jerez natal. Con ella arranca el catálogo procesional de Germán Álvarez Beigbeder y, según los estudiosos del género, empieza también el cambio de la vieja marcha fúnebre decimonónica. La paradoja es que la hermandad a la que se dedicó apenas la escucha detrás de sus propios pasos.
- Compositor
-
Germán Álvarez Beigbeder
- Año
- 1900
- Dedicada a
- Nuestra Señora de las Angustias
- Hermandad
- Hermandad de las Angustias, Jerez de la Frontera
El año de esta marcha no está cerrado. La mayoría de las fuentes la fechan en 1900, cuando el compositor tenía dieciocho años, pero la base de datos de Patrimonio Musical la registra en 1904 y algunas grabaciones recogen ese año. La explicación más repetida es que se compuso en 1900 y se registró cuatro años después. Aquí se ficha por la fecha de composición.
En 1900 Germán Álvarez Beigbeder tenía dieciocho años y ya había firmado un pasodoble. Ese año escribió su primera marcha procesional y la tituló, como se estilaba entonces, marcha fúnebre. Le puso encima el nombre de Al pie de la Cruz y dedicó la partitura a la Virgen de las Angustias de Jerez de la Frontera.
Venía de buena escuela. Era alumno de Camilo Pérez Montllor, el músico militar alicantino que dirigía por entonces la Banda de Infantería de Marina de San Fernando y que dejó fechadas en 1899 varias marchas dedicadas a imágenes isleñas. De aquella cantera salió el muchacho que acabaría siendo Músico Mayor de la Armada y fundador de la Banda Municipal de Jerez.
Dónde se coloca
Los estudios sobre el género sitúan justo aquí la frontera. Las marchas del siglo XIX se escriben como fúnebres y suenan cortas, algunas apenas tres minutos, con un aire más romántico que trágico. Con Al pie de la Cruz, en el año que separa los dos siglos, empieza el cambio hacia lo que después será la marcha procesional tal como se entiende hoy.
Beigbeder seguiría por ese camino durante sesenta y tres años, hasta su última marcha. Por el medio quedan Nuestra Señora de la Soledad, de 1905, Memoria Eterna, de 1907, y sobre todo Cristo de la Expiración, de 1921, ya de carácter mucho más rotundo. En 1906, con Nuestra Señora del Rosario, introdujo la corneta en una marcha para banda, todavía sin insistir demasiado en ella.
La marcha que casi no suena en su sitio
Aquí está lo raro. La Hermandad de las Angustias de Jerez hace su estación de penitencia sin banda de música desde 1925, cuando se refunda y recibe la aprobación de sus estatutos. De manera que la marcha que un chaval de dieciocho años escribió para esa Virgen lleva un siglo sonando en todas partes menos detrás de su paso.
Por eso circula la crónica de la vez que sí sonó, y sonó por casualidad. La Hermandad de la Coronación volvía a su templo por la plaza Esteve cuando advirtió que las Angustias transitaba por el tramo final de la calle Larga. Tuvo el detalle de mandar interpretar Al pie de la Cruz tras el palio de María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción, con la Banda de Música del Maestro Dueñas, en cuyas filas toca un nieto de don Germán.
Cómo ha llegado hasta aquí
La marcha ronda los cinco minutos y medio y ha sido grabada varias veces: por la Música de la Armada de Madrid en 1981 y de nuevo en 2002, por la Banda Municipal de Jerez en 1993 y por Santa Ana de Dos Hermanas. Y sigue viva fuera de la calle: en la Cuaresma de 2025 la Orquesta Campos Andaluces la llevó a la catedral de Jerez y a Sevilla, en versión para orquesta.