Nuestra Señora del Patrocinio · Foto: Cedida por la Hermandad
Señorita de Triana
Pedro Morales Muñoz la compuso en 1999 y se la dedicó a la Virgen del Patrocinio, de la Hermandad del Cachorro. Es una marcha alegre y con cornetas, el terreno donde nadie lo hizo mejor que él, y la primera en la que aparece un recurso que había esquivado durante treinta años.
- Compositor
-
Pedro Morales Muñoz
- Año
- 1999
- Dedicada a
- Virgen del Patrocinio
- Hermandad
- Hermandad del Cachorro
Está catalogada como marcha con cornetas, pero la grabación por la que casi todo el mundo la conoce no las lleva: La Oliva de Salteras la registró sin ellas. De ahí que haya oyentes que la defiendan precisamente así, sin cornetas, y que la versión con las que el autor escribió sea la menos escuchada de las dos.
Pedro Morales Muñoz nació en Jaén en 1923 y murió en 2017. Fue alumno de Pedro Gámez Laserna y recibió de él la batuta de la Banda del Regimiento Soria 9, que dirigió hasta cedérsela en los años ochenta a Abel Moreno. Esa cadena de tres nombres, Gámez, Morales y Moreno, resume medio siglo de música procesional sevillana.
Pasó a la reserva en 1983 y fue entonces cuando empezó de verdad su carrera como compositor. De esa etapa salen cuarenta y siete obras, casi todo lo que hoy se le conoce, hasta que dejó de componer en 2009. Señorita de Triana, de 1999, pertenece a ese tramo final y prolífico.
Para quién se escribió
La dedicatoria es la Virgen del Patrocinio, titular mariana de la Hermandad del Cachorro. De ahí el título: Triana. Es una marcha de Semana Santa escrita con cornetas y ronda los cinco minutos.
Morales fue quien más cultivó y mejor resolvió ese tipo de marcha, la alegre y con cornetas, un formato que después han repetido muchos compositores. Su modelo venía de Farfán y pasaba por Santiago Ramos y por Gámez, y lo que hizo él fue darle variedad a un molde que en otras manos se repite.
El detalle que la distingue
Hay una diferencia técnica que solo se aprecia comparándola con sus obras antiguas. En Esperanza Macarena, la marcha de 1968 con la que fijó su estilo, Morales prescindía de algunos recursos habituales del género, entre ellos la coda final. En Señorita de Triana esa coda ya está. Treinta y un años después, el compositor cierra la pieza con el recurso que durante décadas se había ahorrado.
Los aficionados suelen señalar el trío como lo mejor de la marcha, y la parte central como la más reconociblemente sevillana.
Cómo ha sonado
La grabación más difundida es la de La Oliva de Salteras, en el disco Cordero de Dios de 2003, recuperada después en su Antología Musical de 2005. También la ha grabado Nuestra Señora del Valle de Burguillos.