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«El 15 de agosto es mi día»

En la segunda parte de esta entrevista, Curro Bono habla de Cantillana, de la Plegaria y del 15 de agosto, el día que no retransmite porque se lo guarda para la Virgen. La primera parte, sobre la televisión, la música y las polémicas, se puede leer aquí.

Por Guillermo Pérez · 29 de septiembre de 2026 · Sevilla · 12 min de lectura

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En el estreno de la 5ª temporada de su programa, con César Cadaval.
En el estreno de la 5ª temporada de su programa, con César Cadaval. Foto: «Al Cielo» (101TV)

G.P.Cambiamos de asiento. Eres hermano de la Asunción de Cantillana, así que aquí no narras: estás dentro. ¿Cómo vives tú el 15 de agosto?

C.B.En primer lugar, efectivamente, yo no narro ni el 15 de agosto ni la Madrugá. Y ahí uno reconoce que hay veces que antepongo mis hermandades, mis sentimientos, mis tradiciones y mis rituales a mi propio trabajo. Sobre todo en la Madrugá, que posiblemente es la noche con más audiencia de todo el año, y yo se la cedo a otro compañero por mi amor incondicional a mi hermandad, la Esperanza de Triana. Para mí es algo sagrado, es un rito, y de verdad trabajo todo el año para poder tener esas horas de felicidad.

El 15 de agosto es igual. No tengo ningún afán de protagonismo por retransmitir la procesión, que además lo hacen perfectamente. A mí lo que me gusta ese día es ver a la Virgen desde que sale hasta que entra, y hasta que la suben de nuevo al altar. Lo único que me importa el 15 de agosto es estar cerca de ella. No tengo ningún afán televisivo en un día que para mí es tan especial, por muchos motivos.

Es un día que tengo hasta… no sé si esto se puede contar o no, pero es un día que tengo hasta tatuado en mis contraseñas. El 15 de agosto lo tengo tatuado en mis contraseñas de todas las formas posibles. Es un día de felicidad, un día de disfrutar, un día para uno mismo, nuestro día. Es un día también que a mí me sirve para recordar mis orígenes.

Yo llegué allí a ver a la Virgen por primera vez con 13 años, hace 11 años, y coincidió con la muerte de mi abuela. Eso también me trajo, pues, promesas que hice, mis inicios allí en la hermandad. Llegué hasta a escaparme de mi casa para ir a ver la subida. Incluso hice autostop para llegar a Cantillana desde la estación de tren del pueblo, que está a 3 kilómetros del mismo, y no hay forma de llegar. También me busqué la forma de evadir las restricciones COVID para estar en su función votiva y en su besamanos.

Y el 15 de agosto es un día, efectivamente, de disfrutar, también de cumplir sueños. Yo he cumplido, gracias a Dios, varios sueños el 15 de agosto, varios proyectos que hemos llevado a cabo el 15 de agosto desde la hermandad. Es un día también de acoger, de saludar a mucha gente de fuera, que conoces, que viene a ver a tu Virgen; de reencuentro y mucha emoción. Para mí, la cara de la Asunción... es ver a varias personas que nunca olvidaré, hasta me emociono, la llevo en el pecho, y es muy bonito.

El 15 de agosto soy yo, es mi día. La Madrugá también, pero salen más cofradías, no tiene un día concreto. El 15 de agosto es como el día, mi día.

G.P.Este año se cumplen cien años de la «Plegaria» que López Farfán le escribió a vuestra Virgen, en agosto de 1926. ¿Qué significa esa marcha en Cantillana?

C.B.Cantillana es un pueblo de coplas. Cantillana es un pueblo que todavía sigue viviendo, gracias a Dios, en el siglo XX, que no ha perdido esa esencia de costumbrismo. Y es un pueblo estrechamente vinculado a la música, sobre todo con Juan Valderrama, con muchos músicos cantillaneros, como el propio Joaquín Turina, que también tuvo orígenes cantillaneros en su familia y que creo que también le escribió algo a la Asunción.

Y el caso de la Plegaria, pues lo que pone de manifiesto es algo muy importante: la devoción que ya tenía la Asunción hace un siglo, hace 100 años, en 1926. Eso yo creo que es lo más importante. Farfán habitualmente les escribía a las grandes devociones, y eso daba a entender que la Asunción también lo era y que tenía una repercusión que traspasaba las paredes y las fronteras del pueblo. Farfán le ha escrito a las grandes imágenes de la Semana Santa: la Macarena, la Esperanza de Triana, San Bernardo, la Hiniesta, y a otras tantas. Farfán sobre todo les ha escrito a las grandes devociones.

Entonces, claro, es muy complicado que Farfán le escriba una marcha a una Virgen de un pueblo de la provincia. Es muy complicado. Yo no sé cuántas marchas tiene Farfán en la provincia de Sevilla; imagino que serán muy pocas. Y el motivo es, entre otros, seguro ese: que él llegaría a conocer a la Virgen, que llegaría a conocer el pueblo, la procesión, tendría hermanos en común que le harían ese encargo.

Y para mí lo que significa eso, ¿no?, es que hace 100 años esta imagen, este pueblo, esta hermandad, eran ya lo suficientemente conocidos como para que uno de los tres mejores compositores de la historia de la música procesional le compusiera a la Virgen. Y además con una marcha que, más que marcha, lo que es es un himno…, pero que también incluye esa letra cantada. Y ahí Farfán estuvo muy acertado en mantener la personalidad del pueblo, ¿no?, en mantener que el pueblo siga expresándose así, como hace, cantándole a la Virgen.

G.P.Ha coincidido el centenario de la Plegaria con el estreno de «¡Reina!», la marcha que José Miguel López Rueda le ha compuesto este verano. Cien años entre una y otra, para la misma Virgen. ¿Qué se siente viendo nacer una marcha nueva para algo tan tuyo?

C.B.Bueno, es que «¡Reina!» es un regalo que yo le he hecho a la Asunción de Cantillana por todo lo que ella me ha dado, y he intentado devolvérselo con esta marcha. El título se nos ocurrió a mí y a Javier Prieto, que también es uno de los capataces de la Virgen, en el besamanos del Cristo de las Tres Caídas del año 2025. Inicialmente se iba a llamar «La gloria de un pueblo», pero finalmente creo que fue mejor «¡Reina!», por ser de José Miguel López Rueda: es un guiño al propio autor, con «Reina de Triana», que es una de las marchas que más gustan en Cantillana, con la que el público más exterioriza sus sentimientos. Eso me hizo ver que las marchas de José Miguel gustaban mucho en el pueblo, y por eso le hice el encargo: quería que le compusiera algo a la Virgen un autor que verdaderamente gustara allí, para que gustara, evidentemente, la marcha de la Virgen.

Y «¡Reina!», para mí, intenta ser también lo que yo le encargué y le intenté transmitir, ¿no? «¡Reina!» es una forma de describir lo que es la Asunción en sí, el misterio de la Asunción, y cómo lo vive Cantillana. «¡Reina!» es una oportunidad para que la hermandad en su totalidad haga propia una marcha de la Virgen, la comparta, la escuche y le guste. Creo que en los últimos años muchas de las marchas que se le han dedicado a la Virgen son de una gran calidad, que a mí me encantan, pero que no han terminado de calar en el pueblo. Entonces, al final, el pueblo esperaba más, algunas veces, marchas más alegres y más populares que no estaban dedicadas a la Virgen que muchas de las propias. Es más, hay muchas de la Virgen que ni se tocan.

Aunque la marcha cumpla 100 años, no todas las marchas valen para todos los momentosCurro Bono

Esa era la idea: hacer una marcha muy popular, una marcha sin complejos, elegante, evidentemente, como el estilo de la Asunción, pero sobre todo una marcha con la que conectara el pueblo. La Plegaria y «¡Reina!» no tienen nada que ver, pero eso es lo bonito: la pluralidad de estilos y la tolerancia.

Y de «¡Reina!» poco más te puedo contar. Para mí es una alegría. Creo que he cumplido el objetivo, que también era un regalo para el pueblo: que le gustara al pueblo, porque si al pueblo, que es el receptor de la marcha, no le gusta, finalmente se dejaría de tocar. Se hizo con el objetivo claro de que al pueblo le gustara. Y luego, gracias a Dios, creo que va a batir todos los récords de una marcha de palio. Creo que va camino de las 100.000 reproducciones en YouTube en dos meses, algo inédito para una banda de música en tan poco tiempo, y además una banda con 700 suscriptores. 50.000 reproducciones en Spotify en un mes. Es sin duda, por goleada, la marcha más escuchada, más reproducida, más oída de 2026, y además la más reproducida en palio desde «El Día del Señor», y solo lleva dos meses de vida. La han montado más de 100 bandas de toda España. Y a mí lo que me alegra, que se la haya encargado yo es lo de menos, es que el nombre de la Virgen, la dedicatoria y la cara de la Virgen se divulguen por todo el mundo gracias a su música.

G.P.Cuando entrevistamos a López Rueda nos dijo que hubo un momento en que dejó de escuchar la marcha como compositor y empezó a escucharla como cofrade. A ti te pasa al revés: te has pasado la vida contando la devoción de los demás. ¿Consigues apagar al periodista y quedarte solo de hermano cuando suena la Plegaria?

C.B.A ver, la Plegaria es verdad que es una marcha más del patrimonio de la Asunción, y evidentemente tiene una importancia por su calidad, por su historia, porque cumple 100 años, porque la ha escrito López Farfán. Pero no deja de ser otra más, como el himno, que el año pasado también estuvo de efeméride: creo que el año pasado cumplía 125 años el himno de la Asunción. «Hoy el mundo contempla a María», «La rosa mística», «La sonrisa de tu Asunción», «La Asunción de Cantillana», de Pedro Braña…

Es decir, para mí, donde yo verdaderamente disfruté la Plegaria no fue en la primera levantá. Creo que, aunque la marcha cumpla 100 años, no todas las marchas valen para todos los momentos. Yo creo que la primera levantá no debería haber sido con la Plegaria, y menos con un tenor, sin dejar que el propio pueblo la cante, ¿no? A mí me gustó mucho más cuando la interpretó el coro polifónico de la hermandad, que está haciendo un trabajo fantástico, que suena como los ángeles. La interpretó justo antes de llegar a la casa de hermandad. Me gustó muchísimo más, porque no solo la cantó el coro: la cantó también todo el pueblo. La calle tenía muy buena acústica y ahí yo la disfruté mucho.

Fue una chicotá muy bonita, muy elegante, la primera levantá, pero la verdad es que yo no hubiera escogido la Plegaria para hacer esa levantá. Igual que «Soleá, dame la mano», que cumplió hace poco 100 años, no vale para tocarla en la salida de la Esperanza de Triana: hay otros lugares más propios para ello. Y también, como te decía, creo que al poner a un tenor a interpretarla, que lo hizo genial, le quitas el protagonismo al pueblo, que al fin y al cabo es el que la canta, el que la hace suya, y el complemento perfecto de la Virgen. Entonces, bueno, es verdad que me gustó mucho cuando sonó interpretada por el coro, poco después de que saliera la Virgen, y creo que eso ya hubiera sido perfecto.

Además, a la marcha creo que se le está haciendo ahora una exposición; se han hecho conferencias, un concierto conmemorativo. Yo creo que la hermandad, como siempre, sabe perfectamente estar a la altura de los acontecimientos, y lo ha estado, más allá de la decisión personal de poner o no esa marcha donde la hermandad estime.

Así que nada. Es verdad que, hombre, yo sentí mucho más cuando sonó «¡Reina!», por ejemplo, porque al fin y al cabo era ver el sueño cumplido. Ver los meses que me he llevado con Josemi para perfilar la marcha, abreviar la duración, cambiar cositas; cuando fuimos al ensayo a escucharla por primera vez, cuando Josemi me pasó la maqueta, cuando se estrenó… Verla tras la Virgen. Y es que además a mí me encanta ver cómo el pueblo vibró tanto y se emocionó tanto con la marcha. Una señora exclamaba: «¡La marcha pa ti, y pa ti la marcha! ¡Y qué bonita es!». Eso te llena mucho.

También hubo otros momentos, ¿no? La cuesta del Reloj, que fue espectacular, con sus pasodobles; Martín Rey, que siempre es apoteósico. Y hubo un momento precioso cuando la Virgen estaba revirando en la calle Pastora Solís y una chica le confesaba su vida a la Virgen. Fue un momento muy, muy bonito.

G.P.¿Hay alguna marcha que te haya cambiado la vida?

C.B.Pues una marcha, hombre… A mí la marcha, mi marcha, la que más me gusta, la que más me emociona… hay muchas. «Y Amaneció en tu Albaycín» me encanta, «Siempre la Esperanza», «Vida» para mí es muy especial; «Luz de Luz», «La Fe», «¡Reina!», «Nuestra Aurora»… Pero para mí mi marcha favorita, la predilecta, es «La Pasión».

Yo recuerdo, con 10 años, ver ese vídeo del Cristo de las Tres Caídas en la Campana. Me lo puso mi padre, con «La Pasión». Ahí descubrí la marcha, y creo que influyó en que yo terminara siendo hermano de la Esperanza de Triana unos años después. Así que, para mí, «La Pasión»… Además, es que la Pasión de Cristo resume lo que es Triana, su barrio, los sentimientos de una Madrugá, la emoción, el pellizco. Para mí lo es todo.

Nuestro agradecimiento enorme a Curro Bono por el tiempo que nos ha dedicado, en plenas semanas de estreno de temporada, y por la generosidad con la que ha contado lo que lleva dentro, de la televisión a Cantillana. Esta casa queda abierta para él.

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